La relación padre-hijo

La relación padre-hijo

Un padre es importante … El papel del padre para sus hijos ha cambiado mucho en las últimas décadas: del jefe de familia y proveedor a menudo ausente, el padre se involucró mucho más en las relaciones emocionales con sus hijos. Por otro lado, si la transición a menudo ha ido bien en la relación con sus hijas (sus "princesas"), generalmente es más complicada con los niños.

¿Cuál es el papel del padre exactamente?

Los padres se han convertido en "maternidad" en los últimos años y tienden a participar más a menudo en roles que se consideraron exclusivamente femeninos recientemente (cambio de pañales, biberones y baños, etc.), pero el hecho es que la relación que desarrollan con sus jóvenes, y especialmente con sus hijos, es esencial para el futuro.

Los niños pequeños necesitan un modelo para crecer y florecer, y lo más frecuente para su padre es que descubran sus propios puntos de referencia.

Una presencia marcada y llamativa

Aunque este no es siempre el caso, un padre debe estar presente en todos los "ritos de paso" de la vida de su hijo, como en los cumpleaños (por supuesto), sino también en competiciones deportivas u otras actividades. lúdico o cultural.

La presencia del padre ayuda al hijo a evolucionar en la sociedad, a conocer a quienes lo rodean y a abrirse al mundo que lo rodea. Las madres a veces se quejan de "hacer todo" mientras que los padres solo están allí para jugar y luchar con sus hijos, pero parece que son más necesarios, punto de vista psicológico Los padres tienen una forma diferente de conectarse con sus hijos; los incitan a superarse a sí mismos y avanzar en sus exploraciones.

Entre admiración y rivalidad

Es común (y normal) que los pequeños teman a su padre: creen que es capaz de todo, es el mejor, el más fuerte, etc. Para los niños muy pequeños, el padre es el modelo por excelencia y debe lucir a toda costa como él, por eso observamos mucho mimetismo (forma de caminar, ropa, etc.).

Cuando el niño crece, se da cuenta de que su padre no es perfecto, y a menudo sucede que crea una desilusión en él, pero este paso es normal y, cuando se lo vive sano, también lo lleva a rendirse. cuenta de su propia personalidad. En la adolescencia, el joven a menudo expresará una rivalidad y querrá ser igual o "mejor" que su padre en ciertos campos (deportes, por ejemplo), porque busca sobre todo su aprobación. Le gustaría admirar a su padre, porque tiene la impresión de "hacerse hombre".

El padre, por su parte, también tiene expectativas para su hijo. Es al verlo crecer y florecer que se siente responsable y "afirmado" en su papel de padre.

Cuando la relación se deteriora

Por razones muy diferentes según el contexto, sucede que esta rivalidad causa malentendidos o confrontaciones entre los "hombres" de la familia. A veces el padre expresa grandes exigencias a su hijo y espera de él cosas que no puede dar.

El ejemplo más común es el del padre muy deportivo que desea que sus jóvenes sean, como él, apasionados por el hockey y el aire libre, mientras que el joven en cuestión prefiere sus libros y sus videojuegos. La acumulación de comentarios chirriantes (o no dichos) puede crear un malestar profundo que, si no se resuelve lo más rápido posible, podría conducir a una falla "crónica" en la relación padre-hijo.

No es raro escuchar a los jóvenes arrepentirse de los momentos especiales vividos con su padre en la infancia, pero que simplemente "perdieron la esperanza" y dicen que esta vez ha terminado y que no podrán nunca experimentes esta complicidad.

De la misma manera, los padres a veces dicen que "Junior ha cambiado, que todo parecía más fácil antes" … y terminan tirando la toalla y se callan en su silencio.

Cómo mejorar la situación

Como madres, a menudo vemos las cosas de una manera más global y emocional que nuestros hombres. Entonces, tenemos un papel que desempeñar para permitir que la relación entre nuestro cónyuge y nuestros hijos evolucione de manera saludable. Sin parecer que lo hacemos, podemos jugar un papel de guía y árbitro para asegurarnos de que la relación no se deteriore hasta el punto de no retorno. Podemos, por ejemplo:

  • Señale las diferencias de carácter e intereses entre padres e hijos: "Sé que amas los museos, pero ¿por qué no tomar Karting en este momento?"
  • Crea oportunidades para que padre e hijo se reúnan.
  • Intenta calmar la situación (ambos lados) cuando hay una explosión.
  • Ayuda a cada uno de los protagonistas a reconocer que son únicos y diferentes … ¡y que esto no debería impedir que aman y se comunican!

Cosas que hacer (o no hacer)

Antes que nada, los padres deben conocer a sus hijos por lo que realmente son, no por lo que les gustaría que fueran. El error más grande en las relaciones padre-hijo es tener expectativas poco realistas el uno del otro.

Entonces, sobre todo, debes ser comprensivo y respetuoso con las personalidades de todos … ¡y no tener miedo de expresar lo que sientes! Es cierto que la expresión de emociones y sentimientos no es lo más fuerte en los niños (cualquiera que sea su edad), pero se puede hacer de otra manera que no sea con palabras …

Y finalmente, como en todas las relaciones humanas, uno debe ser consciente de que habrá altibajos. Lo importante es dar el primer lugar a lo que realmente importa: ¡el amor!

Cécile Moreschi, editora Canal Vie

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